Газета русской общины в Коста-Рике - Periódico de la comunidad rusa en Costa Rica

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суббота, 7 июля 2012 г.

GAZETA # 46. Junio 2012. Artículo 3. LA HIJA DEL SOL A LA CABEZA DE LA CIENCIA COSTARRICENSE



Lela Taliashvili, científica astrónoma, llegó procedente de Georgia a Costa Rica con su familia.  En su patria las condiciones se volvieron muy difíciles, así que tuvieron que emigrar.  Planes de viajar a África del Sur no se concretaron y tuvieron que buscar un país donde podrían entrar sin visa.  Por dicha, encontraron a Costa Rica, donde llegaron en 1995 y se acomodaron perfectamente bien, gracias a que los dos cónyuges son excelentes profesionales, cada uno en su rama.  Los hijos también progresaron en su educación.  Ahora Lela está al frente del Centro de Investigaciones Espaciales en la Universidad de Costa Rica y también del Planetario de la Universidad.  Ella se dedica al estudio del Sol.  En 16 años de su carrera, ha preparado a  muchos científicos en su especialización y sigue desarrollando la ciencia en colaboración con científicos de Rusia y Francia. “Las amistosas sonrisas de los costarricenses, su benevolencia, el ambiente pacífico del país – es todo lo que una persona puede soñar para vivir completamente feliz.  Por supuesto, nos gustaría visitar la querida Georgia, pero sólo por un tiempo.  Hemos comprado una buena casa cerca del trabajo y pensamos quedarnos aquí para siempre”.

Entre nuestros compatriotas hay gente de muchas nacionalidades.  Esta vez les contamos sobre una hija de la soleada Georgia que consagró su vida al estudio del Sol y de otras estrellas.

-  Lela, usted nació y creció en Tiflis.  ¿Por qué eligió una profesión tan “poco femenina”?  Se sabe que los georgianos son gente muy tradicional…

-  Desde niña fui muy buena estudiante, especialmente me fue bien con matemáticas.  En los grados superiores pasé a una escuela especial de esta materia.  Me interesaba tanto la astronomía como la medicina y la música. Mis padres querían que yo estudiara la primera, pero decidí ser astrónoma, y  cuando tenía 9 años asistía a un curso de astronomía en el Palacio de los Pioneros, donde estudiábamos muy en serio, sobre el origen de las estrellas.  Entré a estudiar a la Universidad Estatal en la facultad de matemática y después también terminé el posgrado de astronomía.  Paralelamente trabajaba en el Laboratorio de Rayos Cósmicos de la Academia de Ciencias de Georgia.  Pero no pude hacer la tesis allá porque en el año 1993 comenzaron los disturbios en el país.  Por la ciudad andaban los tanques de guerra, nuestra calle a veces fue baleada, hasta le daba miedo a uno salir de la casa.  Cada vez que mi hijo tenía que regresar de la escuela, yo estaba atacada por los  nervios.  Es obvio que era imposible vivir así.  Entonces decidimos abandonar el país.  En aquellos años, el 50% de la población de Tiflis se fue al extranjero.

-  ¿Y por qué escogieron precisamente Costa Rica?

-  Por pura casualidad.  Quiero aclarar que nunca habíamos  planeado irnos para siempre.  En aquel entonces logré conseguir una beca para participar en un trabajo de investigación sobre  mi tema científico en África del Sur, en la ciudad de Porchestrum, donde se encuentra el mundialmente famoso Centro de Investigaciones Espaciales.  Mi esposo Mamuka también se puso de acuerdo y consiguió un contrato ya que con su profesión – ingeniero en computación – es muy fácil conseguir empleo por donde quiera.  Así que todo se arreglaba bien: nos iríamos por cuatro años, allá podría terminar mi tesis y graduarme con un  postgrado, y cuando en Georgia todo estuviese arreglado, regresaríamos a casa.  Pero lamentablemente no pudo ser así.  En África del Sur en esos tiempos también sucedió un cambio del régimen estatal, al poder llegó el gobierno de Nelson Mandela, y el ambiente en el país cambió por completo.  No me aconsejaron ir para allá, menos con los niños.

-  ¿Y al fin, cómo terminaron en Costa Rica?

-  El problema principal era conseguir las visas.  Y Costa Rica en aquellos años nos otorgó la entrada prácticamente libre por causa de las condiciones críticas en Georgia.  Primero fue mi esposo solo y tuvo suerte de conseguir empleo muy rápidamente.  En aquel año el banco privado COOPEMEX anunció el concurso para ocupar una vacante de ingeniero en programación.  Mamuka les hizo un excelente programa muy rápidamente, y le dieron el contrato.  Pronto llegamos mis hijos y yo: el mayor entonces tenía 13 años y la menor sólo 4.

-  Y usted, una profesional de nivel tan alto, por supuesto, no se quedó en la casa para hacer oficio.

-  Sin duda, de una vez me puse a buscar contactos entre los compatriotas-colegas.  Al principio me ayudó Ludmila Semenova, muy buena especialista en el área de física matemática quien trabajaba en la Universidad Nacional de Heredia, ahora ya está pensionada.  Me presentó con Rodrigo Alvarado el que poco antes había regresado después de terminar sus estudios en Moscú, y trabajaba en la Universidad de Costa Rica en San José.  En aquellos años, sólo había dos astrofísicos en la universidad: él y Jorge Páez.  De una vez me nombraron profesora interina en el programa de maestría, y comencé a dar clases en idioma inglés.  Estudié el inglés técnico en la universidad en mi país, así que al principio me sacó del apuro.  Rodrigo me ayudó con el idioma español y pronto lo aprendí.  Nunca he sido muy talentosa para idiomas, pero inventé mi propio método: observé que muchas palabras sonaban casi igual tanto en inglés como en español, las subrayaba en el diccionario y las memorizaba.  El idioma español es muy melódico y es un placer hablarlo.  Además, formaba neologismos, palabras que no existían en el idioma, pero la gente me entendía, me trataba sin burlas y con gran calidez.  Por todo eso estoy muy agradecida a los costarricenses.  En este país pacífico de excelente clima nos dieron refugio y trabajo, y ¡qué más necesita uno para ser completamente feliz!  También estamos muy agradecidos con la Embajada de Rusia ya que sus funcionarios nos ayudaron con el trámite de legalización de nuestros títulos y otros documentos.  Más adelante, ahí mismo también tramitamos el traslado de la pensión de mi padre, ciudadano ruso, quien  después llegó de Moscú y se quedó a vivir con nosotros.

-  ¿Cuál es el tema científica que usted principalmente trabaja?

-  Desde el  puro principio y hasta ahora, por lo general estudio el Sol: su estructura, los procesos interiores, las explosiones, los rayos, el clima espacial, ya que toda la vida en la Tierra depende de nuestro astro: la actividad solar ejerce influencia tanto en los rayos espaciales como en la magnetosfera de la Tierra.  Este tema se convirtió en  uno de los rumbos principales del trabajo de nuestro Centro de Investigaciones Espaciales de la UCR del cual soy directora.  Ahora ya casi tenemos listo nuestro propio observatorio, y con la ayuda de este telescopio MEADE ED APO 178 de 7” se podrá estudiar nuestra estrella más cercana.  El tema del Sol es el más actual en astronomía, al lado del clima espacial.  En 16 años de trabajo en la universidad preparé muchos estudiantes especializados en astronomía.  Cuando llegué a trabajar aquí, sólo tenía un grupo de estudiantes de astronomía, ¡y ahora tenemos cinco!  Últimamente no sólo preparamos estudiantes de maestría sino también doctores en ciencias.  Todos los profesores de la cátedra de astronomía son antiguos alumnos míos.  Coordino la cátedra de astronomía en la universidad  y yo también  obtuve el  doctorado aquí en colaboración con  Francia y desde aquel entonces sigo manteniendo contactos con los científicos del Observatorio Paris-Meudon; el año pasado preparamos un acuerdo sobre mutua cooperación científica y lo vamos a firmar en julio cuando vaya  a visitar el Observatorio.  Voy a Francia muy a menudo.  Igualmente estamos en contacto estrecho con los científicos del Instituto ruso IZMIRAN y  hace poco dos representantes de ellos han venido a Costa Rica para un congreso internacional. 

 Lela con el científico francés de origen armenio Zadig Mouradian

-  ¡Usted también es directora del Planetario!

-  Sí, es otra faceta de mis actividades, no menos importante.  Por supuesto el planetario de aquí no es tan grande como el de Moscú, pero tampoco es pequeño;  se considera un planetario de tamaño mediano.  Cada día aquí vienen de 120 a 200 estudiantes para asistir a los programas de cosmología y diferentes aspectos de astronomía.  Los profesores de ciencias naturales reservan el cupo con anticipación y escogen el tema necesario.  Por lo general, presentamos programas para los estudiantes de colegios, pero a veces también vienen escolares de primaria.  ¡Es que a todo el mundo le gusta mirar las estrellas!  Estos programas son nuestro aporte en la popularización de la ciencia y en la educación científica de los costarricenses.

- Los niños a menudo preguntan, ¿cómo es que las estrellas reciben sus nombres?   ¿Usted conoce algunos planetas o asteroides que obtuvieron sus  nombres en honor de sus descubridores?

-  En tiempos antiguos, a las estrellas se les daban nombres de dioses árabes, griegos o romanos, de ahí algunos como Aldebarán, Castor o Porrima.  A menudo los científicos determinan los nombres de las estrellas por su posición en una constelación y les adjudican letras del abecedario griego, por ejemplo, Alfa Tauri.  También a planetas menores (asteroides) y cometas a veces les dan nombres de sus descubridores, por ejemplo el Cometa Halley.  Muchos de ellos fueron descubiertos por científicos soviéticos y fueron bautizados con sus nombres.  Por ejemplo, Daniil Granin descubrió un asteroide y ahora aquel lleva el nombre de Dangrania.  Las decisiones sobre toda la nomenclatura espaciales las toma la Unión Mundial de Astronomía, y el registro se maneja en el Centro Internacional del Observatorio Smithsoniano en los Estados Unidos.  Pero por lo general, los cuerpos celestes se identifican por números, método principal de su identificación.


-  ¿Usted cree que existe vida en otros planetas?

-  ¡Por supuesto!  La vida es un fenómeno completamente regular y natural, por esta razón debe estar esparcida por todo el Universo.

-  ¿Y qué piensa usted sobre el trabajo de Franklin Chang con su motor de plasma?

-  Es un proyecto muy futurista y  no será muy pronto que se podrá llevarlo a uso práctico.  Cuando Franklin Chang apenas estaba empezando a trabajar en eso, todos lo acogieron con gran escepticismo.  Pero ahora ya se ve que tiene buenos resultados, y en muchos países aparecieron labores semejantes.  Esto indica que es una tendencia prometedora.

-  ¿No le hace falta Georgia? Ahora, que las condiciones en el país ya están en regla, ¿no quieren regresar?

-  Sí, por supuesto, tenemos muchos deseos de ir a la patria, visitar Tiblisi, vernos con familiares y amigos. Pero no estamos planeando regresar para quedarnos, tal vez, sólo ya pensionados.  Trasladarnos, comenzar todo de nuevo, ya no será posible.   Ahora ya me dieron puesto en propiedad y hace poco me nombraron catedrática en la UCR, los hijos también están bien colocados: el mayor es músico guitarrista, se graduó de la universidad y trabaja en una academia de música, también da conciertos, y la hija está en el tercer año de derecho en la UCR.  Ella se vino muy pequeña, y para ella el idioma español, más bien, es su lengua materna.  En casa hablamos georgiano, ella lo entiende, pero habla muy poco.  Mi esposo se quedó sin empleo hace dos años, cuando el COOPEMEX se fue a la  bancarrota.  Pero no se desconcertó, comenzó a importar vino de Georgia.  ¡Ahora nuestro vino se vende en Costa Rica!  Hace poco, unos turistas rusos estaban hospedados en un hotel en Guanacaste, y en el restaurante de allí en el menú encontraron vino georgiano.  ¡Quedaron  en shock!  En Moscú, hace tiempo no se ha bebido este vino, ¡y en un país tan lejano como Costa Rica, sí lo hay!  Así que pienso que también es un rumbo muy prometedor.  Pero lo principal es, que me encanta mi trabajo: aquí es un campo interminable de cosas por hacer, todo está por delante, el estado costarricense es muy generoso al financiar la obra científica de la universidad, y eso me da aún más energía y entusiasmo. 
 
-  Muchas gracias por la información tan interesante.  ¡Es un gran orgullo que entre nuestros compatriotas hay científicos tan destacados que elevan la ciencia costarricense a un nivel internacional!
 
 

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