Газета русской общины в Коста-Рике - Periódico de la comunidad rusa en Costa Rica

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четверг, 13 сентября 2012 г.

GAZETA # 48. Agosto 2012. Artículo 4. RAISA BIKKAZÁKOVA: CÓMO EDUCAR UN CAMPEÓN




Nuestra compatriota Raisa Bikkazákova y su esposo Rodolfo Amador, egresado de Rusia, son padres del reconocido ciclista Andrey Amador, quien últimamente atrajo la atención de todo el país, cuando por primera vez en la historia de Costa Rica – y de toda América Central – participó en las  famosas competencias el “Giro de Italia” y el “Tour de France” y hace poco, también en los Juegos Olímpicos en Londres.  En todas estas carreras mostró muy buenos resultados, y sus padres y todos los costarricenses están muy orgullosos de eso.  ¿Cómo lograron educar un hijo tan excelente? “Nuestros hijos crecieron muy independientes – dice Raisa – mi esposo y yo trabajábamos mucho y no había nadie para llevarlos de la manita, andaban solos por todo lado y desde niños aprendieron ser serios y responsables”.

La cara sonriente de Andrey aparece a cada rato en las pantallas de televisión y también a menudo uno puede ver sus padres – Raisa y Rodolfo.  No hay nadie en Costa Rica que no sepa quién es esta gente, especialmente después de que en mayo pasado Andrey ganó una de las etapas en el “Giro de Italia”.  Por eso cuando Raisa consintió a vernos y dar una entrevista para nuestro periódico, tuvimos  muy buena suerte.  Al entrar a su casa todos mis temores se disiparon y me encontré con  la misma vieja amiga Raisa, la que no sólo contestó de manera exhaustiva todas las preguntas, sino también me invitó a comer su plato favorito,  ravioles con papa.  Era obvio que la “enfermedad de las estrellas” todavía no la ha tocado y menos a su hijo.

-  Raisa, comencemos desde lo más importante: cómo logró usted educar un hijo tan extraordinario?

-  Para empezar, quiero notar que tengo tres hijos y todos son excelentes: el mayor – Rodolfo – es ingeniero, el del medio – Iván – también, sólo Andrey decidió ser deportista profesional.  Aunque es el menor, pero contrariamente a lo que dice el cuento sobre Ivánushka, ¡no es nada tonto!  (* el cuento ruso dice: “El hijo mayor era un muchacho muy inteligente, el del medio era más o menos, pero el menor, Iván, era un completo tonto!”).  Y tampoco es demasiado mimado. No tuve tiempo para mimarlo, tenía que trabajar.  Pasé 25 años trabajando como profesora en escuelas estatales de Costa Rica, tenía poco tiempo libre, por lo general me preocupaba su rendimiento escolar y por eso le hablaba en español.  Así que Andrey no habla ruso, ahora veo que fue mi culpa, pero ya es tarde para corregir el error.  En España, algunas muchachas rusas se le acercan y él se queja: “Mamá, ¡no les puedo decir nada!”  Pero uno no puede dar la talla por todo  lado… Sin embargo mi esposo y yo sí tratábamos de prestarles mucho tiempo a nuestros hijos cundo estaban participando en competencias ciclísticas.  Primero Iván y siguiéndole Andrey, salían con sus compañeros a correr por todo el país, y nosotros los acompañábamos: llevamos una tienda de campaña, una plantilla de gas, cocinábamos allá unos espaguetis para todo el equipo, les hacíamos barra a los muchachos, los apoyábamos, aplaudíamos.  Nunca olvido aquellos días felices.  Mi esposo y yo somos los fanáticos más apasionados de nuestros hijos y en mi casa tengo guardados todos sus trofeos y en los álbumes, todas las fotos y artículos que salieron sobre ellos en los periódicos.  (A propósito, Iván también participó en muchas competencias importantes y ganó muchos premios).  Ahora, cuando Andrey vive lejos de la casa, estamos siguiendo cada uno de sus pasos y movimientos en las competencias, y él siempre nos llama: “¡Mamá, ya terminamos con éxito!” o nos comunica que le pasó algún accidente, como cuando él se cayó y tuvo el esguince en el pie.

-  ¿Cómo difiere la educación rusa de la costarricense? Se puede decir que la garantía del éxito es disciplina muy estricta?



-  En Rusia, en escuelas deportivas e internados, de verdad, la disciplina es de hierro.  Allá a los niños desde edad muy temprana, se les prepara para ser campeones.  En Europa, dice Andrey, todos sus compañeros-deportistas al 100% - sólo se ocupan de la bicicleta: están pensando y hablando siempre sobre lo mismo.  “Yo no puedo ser así – confiesa – quiero también vivir para mí mismo, aunque en el tiempo libre”.  Nosotros no preparábamos nuestros hijos desde niños para ser campeones, los educamos como a todos, sin obligarlos mucho a hacer algo especial.   Es verdad que siempre mantuve viva esta nuestra costumbre rusa de “meterlos” en todos los cursos posibles: en deportes, en música y en las artes.  Se consideraba que cuanto más ocupado esté el niño todo el tiempo después de salir de la escuela, tanto menos tonterías tendría en su cabeza y mejor se prepararía para la vida adulta.  Nuestros hijos en vacaciones y en días feriados asistían en muchos cursos libres en la Universidad de Costa Rica, principalmente les gustaban los deportes: aprendían a volar papalotes, andar en zancos, nadar, practicaban acrobacias.
También puedo decir que mi estilo de educación se difería del costarricense en que les di a mis hijos más libertad, siempre eran independientes.   Como yo todo el tiempo estaba ocupada en el trabajo, ellos tenían que ir solos a la escuela: primero caminar los 400 metros por una calle pequeña, después, a lo largo de la calle grande de La Uruca, y al frente la escuela – cruzar con el semáforo.  A veces Andrey tenía que entrar con el horario diferente que su hermano Iván, quien es 4 años mayor, y tenía que caminar solo.  Lo hemos entrenado que al escuchar el sonido del despertador (él todavía no sabía leer el reloj), tenía que ponerse el uniforme, coger su bolso e inmediatamente salir de la casa.  Él sabía muy bien cómo tenía que comportarse en la calle, apretar el botón del semáforo y cruzar sólo con la luz verde.  Creo que eso le ayudó a Andrey decidirse e irse lejos de la casa a la edad de 19 años.  Aunque nos preocupábamos, le confiamos al hijo: en el nuevo ambiente sabría cómo orientarse correctamente.


-  Raisa, ¡pero usted también siendo joven decidió irse muy lejos de la casa para estudiar!  La historia se repite.

-  Sí, no fui nada cobarde.  Nací y crecí en los Montes Urales, en la ciudad de Oremburgo, exactamente en la frontera entre Europa y Asia.  Por mi nacionalidad, soy tártara, nuestro pueblo pertenece al grupo nacional túrquico, aunque desde la infancia sólo hablaba ruso y no domino el idioma tártaro.  Después de graduarme de la secundaria, me fui a Moscú y me matriculé en el Instituto Pedagógico.  Fui muy buena estudiante, ya que soy terca y persistente, siempre voy hasta el final para cumplir las metas que propongo en la vida.   En nuestro instituto, la mayoría de estudiantes fuimos mujeres, pero entre nosotras había dos hombres costarricenses: Claudio Monge y Martín Sancho; se trajeron sus amigos, y resultó que cuatro de nosotras se casaron con costarricenses: Daria, Irena, Dilbar y yo.  Mi esposo es agrónomo, siendo joven, también le tocó irse muy lejos de la casa para estudiar.   Estas pruebas han fortalecido nuestros caracteres y creo, los hijos, especialmente Andrey, siguieron nuestros ejemplos.  Ya que nada educa los hijos mejor que el vivo ejemplo de sus padres.

-  ¿Y cómo estableció su vida aquí, en Costa Rica?

-  Llegamos después de haber terminado los estudios, en el año 1978, con nuestro hijo Rudik, y los hijos menores nacieron aquí.  Yo tenía una especialidad poco frecuente, educación especial, en aquellos tiempos en Costa Rica todavía no preparaban profesores de este perfil, por eso conseguí empleo muy rápido, por lo general trabajé como terapista de lenguaje.   El trabajo con niños pequeños requiere mucha paciencia, además uno tiene que orientar a los padres de familia, enseñarles las técnicas de desarrollo de los órganos del habla, para que hagan prácticas en la casa con sus hijos.  Al principio vivimos en San Ramón de Alajuela, allá nacieron nuestros hijos menores.  Todos estaban sorprendidos del por qué quería yo el tercer hijo… es que en las familias rusas sucede muy rara vez: normalmente todas tienen sólo uno o dos.  Pero quería mucho tener una hija, una mujer…  Y cuando nació Andrey, recordé un proverbio ruso: “un hijo no es hijo, dos hijos es medio hijo, y tres hijos – ¡sí es un hijo!”  Y resultó exactamente según este principio.  Después me trasladaron a trabajar en San José y cambiamos la vivienda para La Uruca, allí vivimos muchos años.  Desde el 2007 compramos esta casa en Cartago, es más cerca para mi esposo ir al trabajo, él es asesor de la Corporación Nacional Hortícola, se ocupa del cultivo de papa, y aquella crece por lo general en tierras de clima fresca, en las montañas cerca de Cartago.



 -  Usted ha vivido más de treinta años con su esposo.  ¿Cómo lograron eso, ya que la mayoría de las parejas mezcladas ya se han divorciado hace tiempo?



-  Sí, lamentablemente en nuestros tiempos mucha gente se divorcia, y a las familias de diferentes nacionalidades les cuesta aún más llegar a un acuerdo mutuo.  Pero Rodolfo y yo estamos muy unidos, siempre hemos tenido el deseo de estar juntos, y los hijos nos acercaron aún más.  Igual que yo, él siempre está al tanto de todas sus cosas, a menudo me llama del trabajo, pregunta, se interesa.  Es un hombre muy trabajador, un excelente padre y esposo, ¡tuve muy buena suerte en el matrimonio! 

-  Es excelente.  Bueno, entonces ya hemos aclarado que de parte de sus padres, Andrey sólo ha recibido buenos ejemplos.  ¿Pero, es suficiente para llegar a ser un campeón?

-  Por supuesto que no.  El hombre tiene que poner de su lado el máximo de esfuerzos.  Creo que en realidad, cualquier joven o mujer con talento puede lograr mucho en su vida, sólo se necesita amor al trabajo, dedicación a sus metas y la confianza en sus propias fuerzas.   Mi esposo y yo todavía no podemos creer qué tan alto ha volado Andrey, ¡llegó al nivel deportivo más alto!  Pero él no tiene ninguna duda de sí mismo y va hacia siguientes victorias con firmeza.  Andrey tiene un carácter de luchador, desde niño ha sido muy inquieto, le gusta competir, y eso es muy importante.  Pero tengo que notar que no es suficiente tener la seguridad de que uno gane, es necesario llegar a tener altísima condición física, entrenar mucho.  Andrey con su equipo usualmente entrena por lo menos 6 o 7 horas diarias.  Para poder correr más rápido que todos, diría yo, al 75% depende del cuerpo del deportista, del funcionamiento de sus músculos, el corazón, los pulmones, y sólo la menor parte, de su deseo para ganar.  El deporte ciclístico, especialmente la variedad que practica Andrey, carreras de muchos días de ruta en carretera, demandan demasiada resistencia por parte del deportista, por esta razón todos los campeones son personas de mayor edad.  Es un deporte agotador y extenuante, uno tiene que conocerse a si mismo muy bien y todo el tiempo controlar el funcionamiento de su cuerpo.

-  Sin embargo, los fracasos pueden afectar negativamente al joven.  Por ejemplo, en Londres Andrey llegó en el puesto número 35, pero todos esperábamos que entrara por lo menos en los primeros veinte.  ¿Cómo reaccionan ustedes en estos casos?

-  Bueno, en primer lugar, demostró muy buen resultado, ya que antes de él, ¡nadie de los centroamericanos llegó a terminar la carrera!  Y en segundo, los Juegos Olímpicos son como una lotería, es muy difícil ganar porque nunca sabes qué estrategia elegir.  Andrey pasó muy bien los 250 km del recorrido, estaba ahorrando sus fuerzas, se mantenía por detrás de los ingleses porque creía que eran posibles ganadores, y se preparaba para aumentar la velocidad al final de la carrera.  Y resultó que al final, el pelotón se hizo tan denso que ya no le dieron chance de colarse adelante.  Por supuesto es triste, porque él llegó a la meta con una reserva de fuerzas sin gastar, pero en ese caso, lo afectó su poca experiencia en eventos de esta naturaleza.  En general, para nosotros no existe tal cosa como “fracaso” en competencias;  la única mala suerte puede ser algún accidente o trauma, los que siempre están esperando a un atleta.  Lamentablemente, es difícil evitar caídas, esguinces y hasta fracturas; por supuesto, es muy desagradable.  Andrey en su vida se ha fracturado la clavícula tres veces  (una de ellas, dos veces).  Es verdad que ahora de una vez los operan y les implantan una platina especial, así la fractura se sana mucho más rápido y prácticamente sin dolor.  Y ni quiero recordar aquel accidente cuando a Andrey lo atacaron en Costa Rica para robarle su bicicleta; tengo mucha fe que esto nunca se va a repetir.  Pero victorias y medallas llegarán sin falta, él tiene todo por delante, ya que todo lo hace bien: se entrena correctamente, come bien, duerme mucho, no fuma, es verdad que a veces se les permite tomar una copa de vino.  Por eso estamos tranquilos: antes o después, el resultado tiene que llegar.

-  ¡Andrey últimamente se hizo muy famoso en Costa Rica!  Hasta la Presidenta Laura Chichilla lo felicitó personalmente y se emitió una estampilla conmemorativa en su honor.  ¿Ustedes no temen que se vuelva presumido?  Todos sabemos que en la vida no sólo hay que sobrepasar el fuego y el agua, sino también “los tubos de cobre” (la prueba de gloria)…

-   No creo que los éxitos le vuelvan loca su cabeza.  Siempre le decimos que ojalá siempre sea como es él: humilde, alegre y sencillo en el trato.

-  ¿Y cuáles son sus planes para el futuro?

-  La meta más cercana es participar en el Campeonato Mundial de Ciclismo que se va a realizar del 15 al 23 de septiembre en Holanda.  Hay que recorrer 250 km, igual que en Londres.  Andrey se prepara muy seriamente para este evento y quiere entrar entre  los primeros diez.    Y después… seguir entrenándose, como siempre.  Tiene el contracto firmado con Movistar por dos años más, y qué será después, lo veremos.

-  ¿Y usted siempre viaja tras su hijo para presenciar sus competencias?

-  Trato de viajar aunque una vez por año, no puedo ir más seguido, no tenemos con quien dejar mi madre que ya es muy mayor, ¡pronto va a cumplir los 90 años!  Pero estoy contenta que en momentos necesarios estoy a su lado, como aquella vez cuando Andrey se fracturó la clavícula.  Lo acompañé en el hospital, lo tranquilicé, para él eso es muy importante, por su puesto.

-  ¿No ha visitado todavía Rusia para las competencias?

-  No, en Rusia todavía no hacen carreras de muchos días, las que le gustan, sólo hay una – alrededor de la Plaza Roja.  Además, los deportistas por lo general se van de Rusia y trabajan en otros países.  Por ejemplo, en el equipo de Andrey, “Movistar”, hay dos bielorrusos…

-  Sí, que lástima.  Vamos a esperar que pronto Rusia también organice una carrera interesante, ¡ya que tiene unas extensiones inmensas!  Muchas gracias por la entrevista ¡y deseamos a Andrey muchas nuevas victorias!


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