Газета русской общины в Коста-Рике - Periódico de la comunidad rusa en Costa Rica

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воскресенье, 8 декабря 2013 г.

GAZETA 62. Noviembre 2013. Artículo 3. PERSONAJE DEL MES. Alexander Bobrovski, el Rey de los pequeñines de Liberia


Alexander es oriundo de Moscú y decidió trasladarse a Costa Rica, el país más feliz del mundo.  Para hacer algo, abrió su propio negocio.  Pero, a diferencia de muchos otros empresarios, no quiso construir un hotel  ni un  taller.  En vez de eso, puso unos juegos infantiles en un centro comercial cerca de la ciudad de Liberia, ¡y son tan interesantes, bonitos y modernos que no hay como esos ni en San José!  Los niños están felices al jugar en carruseles y carritos y Alexander es todavía más feliz al verlos.

Alexander es un joven que se decidió a cambiar su lugar de residencia.  Los jóvenes son prestos a viajar, y Costa Rica no le pareció un país demasiado lejano, así que se vino con toda la familia cruzando el océano y se instaló en las Playas del Coco.

-  Alexander, ¿cómo comenzó su aventura?

-  Un día mi familia y yo decidimos tomar un descanso de Moscú, porque nos agobiaron demasiado muchos problemas sociales.  Aunque tenía allá una empresa financiera y ganaba buen dinero… Soy abogado, pero trabajé poco en esa profesión porque me decepcioné con todo el sistema ruso.  En este tiempo, una amiga de mi suegro nos ofreció vender una propiedad en Costa Rica, en las Playas del Coco.  Me puse a leer y supe muchas cosas buenas sobre este país, el más feliz del mundo, así que mi esposa, nuestra hija y yo nos vinimos a América.  Vivimos aquí medio año, pero al principio no pudimos acomodarnos debido a muchas diferencias culturales y sociales por lo que nos regresamos.  Pero después recordábamos a menudo a Costa Rica y al fin hemos regresado, esta vez para largo rato.  La familia aumentó, nació nuestro hijo.  Hemos puesto una empresa propia.

-  ¿Y hace cuánto viven aquí?  Se han acostumbrado a las particularidades culturales del país?

-  Ya van dos años, ¡en Costa Rica hasta ahora nos gusta todo, estamos maravillados del país y su pueblo!  Queremos mucho a los ticos por su cordialidad, amigabilidad y tranquilidad.  Nos gusta mucho su actitud hacia la vida y su cercanía a la naturaleza.  ¡Al vivir aquí, también nos sentimos las personas más felices del mundo!  Es verdad que mi esposa Asel (es mitad rusa, mitad kazaja), tiene mucho miedo a las arañas, serpientes y alacranes y éstos, por mala suerte, todo el tiempo le salen, a veces cerca de la casa, a veces dentro.  Pero vivimos cerca de la naturaleza salvaje, el mar y el bosque están a la par, así que uno tiene que aguantar esos fenómenos naturales, ser precavido, antes de pones los zapatos sacudirlos, y ver bajo sus pies cuando camine.  Asel no se disgusta, no me pide llevarla de regreso con su mamá, ella es una mujer realizada como esposa, madre de dos hijos y propietaria del negocio, igual que yo.  Se siente en Costa Rica como en su casa.  Por supuesto, nos hace falta nuestra familia.  Hasta ahora, nos han visitado solo los padres de Asel, les gustó mucho Costa Rica y están soñando trasladarse con nosotros algún día.  Están muy felices por nosotros y por nuestros hijos, sus nietos, que viven cerca del océano y respiran el aire tropical.  Asel tiene una hermana mayor, está casada y vive en Moscú.  También queremos invitar a mis familiares; mi familia es grande: mis padres, dos hermanos mayores y una hermanita que tiene 13 años, quien está esperando con impaciencia la oportunidad de visitarnos y correr descalza por nuestras calientes arenas de la playa.  En general, repito, nuestra opinión sobre el país es muy positiva.  Y creo que si a alguien no le gusta el país, ni sus costumbres, ni la gente, entonces, ¿para qué vivir aquí?  Pero lamentablemente, hay bastantes compatriotas nuestros que todo el tiempo hablan mal y critican, sin embargo no se van… Nos hacen perder el buen humor.

-  Alexander, ¿y cómo le llegó la idea de poner un negocio tan poco usual, una sala de juegos infantiles?

-  Nos llegó por nuestra hija, Liza, ya de cinco años y no hay donde jugar.  Está acostumbrada a jugar con carruseles, carritos, pero en Costa Rica, a pesar de que aquí aman mucho a los niños, no hay nada de plazas de juegos, especialmente en Guanacaste, donde vivimos.  A  kilómetro y medio  de Liberia en ese momento se estaba construyendo un gran centro comercial, una novedad a todo alrededor, y ahí encontré un local.  Al principio puse hamacas, montañitas e inflables para saltar, tipo salas de juegos de McDonald’s.  Pero también quería usar juegos más técnicos, y entonces alquilé otro local, cerca del primero, pero en el segundo piso.  Los carritos, carruseles, un toro mecánico, hasta cine, todo es lo más nuevo y traído directo de China.  El diseño del letrero en la entrada lo hizo mi esposa.  El día de la inauguración la gente estaba en shock, ¡la fila era de 50 metros!  Hubo presentaciones de músicos populares, payasos y  también al teatro ruso de títeres “Art Balagán”.  Ya pasó un año y el negocio funciona más que exitosamente.  Los fines de semana la sala está abierta desde las 10 de la mañana hasta las  9 de la noche y entre semana, hasta las 8 p.m., y casi siempre está llena.  Cada sábado organizamos fiestas infantiles, concursos, juegos grupales, talleres ,les damos regalos a los niños, les pintamos caras y uñas, celebramos fiestas nacionales y también podemos organizar fiestas de adultos.  Mientras los niños estén jugando, sus padres pueden acomodarse en las mesitas, tomarse una taza de café o un refresco e inclusive almorzar o cenar (les traemos comida desde las sodas contiguas) y también pueden irse de compras porque  nos responsabilizamos de cuidar sus hijos.  Para llevar a cabo actividades especiales, invitamos a Henry, un actor de Colombia.  También a Evgueni, un muchacho ruso que vive cerca, me ayuda en todo.  La cuota de entrada es muy moderada: media hora cuesta ₡ 2 000, una hora - ₡ 3 000, dos horas - ₡ 4 000; una tanda del cine cuesta ₡ 2 000.  El alquiler es alto, pero para mí, lo más importante es que me siento contento en el trabajo, le regalamos felicidad a la gente.  Veo estas caritas alegres de los niños y también me pongo feliz por ellos.  Aunque las relaciones con la administración del centro comercial a veces son tensas, ya desde hace un mes nos prometieron conectar el aire acondicionado y no lo han hecho, el ambiente aquí es terriblemente sofocante y caliente, pero… son cosas de la vida, no me fijo en ello especialmente.  Es más, la gente de aquí está acostumbrada al clima caliente.

-  Sí, su cine de “7 D” de verdad es una experiencia cautivadora, ¡se tiene una completa impresión de que uno está volando en la montaña rusa, y no sólo hay una imagen y sonido correspondiente, además el asiento se sacude, por poco se cae uno, y desde arriba le pringa el agua!

-  Ustedes solo han visto una película corta, pero las tengo toda una gran colección, cada día vienen discos nuevos, y uno puede pedir el tema según la elección y el deseo del cliente.  Carreras de autos, fábulas infantiles, vuelos espaciales, a veces le sale el humo a los espectadores, ¡a veces hasta cae la nieve!  La sala funciona para grupos grandes, también pequeñas, y hasta para una sola persona, y el precio no cambia.

-  ¿Le da empleo también a los nacionales?

-  Por supuesto, pero solo a las muchachas, son más cuidadosas y bien organizadas.  Ya me convencí de que los hombres de aquí son irresponsables, uno tiene que revisar todo lo que hacen y después volver a hacerlo.  También la gente de aquí tiene esa peculiaridad de que no quieren para nada pagar sus deudas, aún si esté escrito en el contrato, tratan de evitarlo como sea hasta lo último.  Pero tal vez no hay que generalizar, ya que estamos en Guanacaste, y en la capital, dicen, las cosas son diferentes.

-  ¿Y cómo está con el idioma español? ¿Los hijos de seguro ya están hablando?

-  No, nuestra hija no quiso asistir al kínder de aquí, aunque la hemos intentado a meter en una buena escuela privada, estaba llorando allá todo el tiempo porque no entendía el idioma español.  Ahora tampoco va a la escuela todavía, pasa todo el tiempo libre conmigo, en la sala de juegos.  ¡Y enseña a sus amigos a hablar ruso!  El pequeño todavía no ha comenzado a hablar.  Y yo en el trabajo por lo general me comunico en ruso o inglés.  No estoy estudiando español, pero en el ambiente de cada día ya he aprendido muchas palabras y expresiones.

-  ¿Y cómo les piensan dar educación a sus hijos?
 
-  Por el momento tenemos diferentes planes.  A veces quiero trasladarme a San José, las escuelas allá son mejores.  Me gustaría mucho poner otra sala de juegos en algún centro comercial de la capital.  Pero hasta ahora no veo ningún local cómodo.  Por alguna razón, aquí solo construyen locales para las tiendas y olvidan a los niños.  Aunque una sala de juegos favorece el negocio y hace que las ventas aumenten, por ejemplo, en nuestra “Centro Plaza” crecieron en unos 30%.  Pero más a menudo pensamos en algún tiempo regresar a Moscú, especialmente cuando los niños vayan a los grados superiores, ya que nuestra educación rusa es mucho mejor que la costarricense.  Pero, si uno recuerda sus años de escuela, llega a la conclusión: la escuela rusa tiene demasiada memorización.  Es posible que vayamos a vivir a los Estados Unidos o Canadá.  La educación norteamericana me gusta, ellos enseñan a pensar a los niños, criticar, buscar la información por sus propios medios, también les dan a los estudiantes especialización temprana.  Mi familia y yo tratamos de no atarnos para siempre a un solo lugar.  En el siglo pasado, la gente se iba sin regreso, perdían todo y en el nuevo lugar tenían que comenzar desde cero.  Nuestra situación es muy diferente, por eso todos los caminos están abiertos para nosotros.   









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