Газета русской общины в Коста-Рике - Periódico de la comunidad rusa en Costa Rica

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понедельник, 20 декабря 2010 г.

GAZETA # 27. Octubre 2010. ARTÍCULO 3. Felix Villalobos - creador de proyecto de la iglesia rusa ortodoxa en Costa Rica





“Hice el proyecto de la iglesia rusa sin ningún interés monetario, era la señal de mi agradecimiento al país que me dio formación y educación, me transformó en un hombre profesional y próspero.”

Hoy tenemos de visita un costarricense egresado de Rusia – el arquitecto Félix Villalobos Granados.
Él vive en una zona alejada – cerca de la frontera con Panamá - en la ciudad de San Vito de Coto Brus.  Nos hemos reunido  para que nos cuente sobre su mejor proyecto – el de la iglesia ortodoxa rusa.
-   La comunidad ortodoxa rusa hace tiempo estaba soñando con construir su iglesia.  ¿Por qué este proyecto se lo confiaron precisamente a usted?
-   Es una larga historia, comenzó aproximadamente hace 17 años, cuando vino el  Padre Daniel por primera vez.  Yo vivo cerca de Nikolay Ivánovich Zakharoff,  descendiente de viejos inmigrantes rusos.  Él fue el primero en reunir a los compatriotas para rezar, y para buscar en los EE.UU. sacerdotes dispuestos a venirse a  Costa Rica, además de que  fue el primero en pensar sobre la construcción de un templo.  Mi esposa es  rusa ortodoxa, una mujer muy creyente.  Por lo mismo fue totalmente natural que me involucré en todas estas conversaciones y planes de la iglesia rusa en Costa Rica.
-   Usted es un arquitecto profesional. Díganos, dónde y cuándo obtuvo su educación?
-   La obtuve en Rusia: ingresé a estudiar a la Universidad Estatal de Arquitectura y Construcción en  Leningrado- ahora San Petersburgo-  en el año 1985, y me egresé en 1993 de esa que ha sido  la primera institución de educación superior de este tipo, la que ya tiene casi 200 años de edad.
-    ¿Cómo logró obtener una beca para estudiar en Rusia?
-   Nací en la Zona Sur, es donde vivo actualmente.  Mis padres son humildes agricultores.  Mis antepasados se  asentaron  en estos parajes tan lejanos a mediados del siglo pasado: vinieron de las  regiones centrales del país en búsqueda de tierras vírgenes.  Después de graduarme del colegio me matriculé en la Universidad de Costa Rica.  Pero estuve ahí menos de un año ya que la CUT (Central Unión de Trabajadores) me dio una  beca para estudiar en el extranjero, la cual era muy completa porque incluíal derecho a alimentación, transporte y ropa para invierno gratuitos.
-   ¿Desde el principio quiso ser arquitecto?
-   No, fui a Rusia para estudiar la carrera de ingeniería en informática, pero en el transcurso de los estudios en la facultad preparatoria, mis profesores me propusieron cambiar de carrera ya que las pruebas a que me sometieron demostraron que yo tenía amplias capacidades para el dibujo técnico y la arquitectura.
-   ¿Y cómo conoció a su esposa rusa? Cuéntenos  un poco de ella por favor!
-   Mi esposa se llama Aida; la conocí en San Petersburgo cuando ya finalizaba mi carrera como arquitecto. Antes los compatriotas rusos no la conocían mucho, pero últimamente nos pusimos a salir a la capital más a menudo, por lo general para asistir a misas ortodoxas en Coronado.
-   Es un nombre muy raro para ser ruso ¿Cuál es la procedencia  de Aida?
-   Por el lado de su padre viene de los griegos que migraron en años remotos hacia el Cáucaso – por eso tiene ese nombre.  Por el lado de su madre es rusa con ascendencia alemana.  Aida creció en Abjasia, donde todas las costumbres de su familia eran muy estrictas y tradicionales.  Cuando nos casamos  por la ley y fuimos a su patria, ¡nos organizaron una boda con 300 invitados que duró tres días!  Abjasia es famosa por su clima excelente: allá crecen el té, las mandarinas, los melocotones, uvas, etc.  Por eso Aida aquí también es muy feliz con su jardín, plantando flores.  Su profesión es de técnica en televisión, pero no trabaja en eso  y se dedica por completo a la familia y a la  educación de nuestros dos hijos, de 13 y 11 años, quienes nacieron en Costa Rica.  Los muchachos entienden el idioma ruso muy bien, pero lo hablan poco, lamentablemente.  Aida los llevó a bautizar cuando el Padre Daniel vino aquí por primera vez. Ambos son ortodoxos.
-   ¿Y usted también se convirtió a la religión ortodoxa?
-   No, yo soy fiel a mi iglesia católica, pero no soy practicante sino más bien un creyente pasivo.  Respeto mucho la cultura rusa y la religión ortodoxa como parte integral de mi familia, por eso estaba feliz de participar en el desarrollo de este proyecto tan importante.
-   Ahora cuéntenos sobre el proyecto; usted mismo lo ha creado ó usaba algunos esbozos?
-   Durante largos años de trabajo sobre el proyecto, la imagen de la iglesia hipotética ha sufrido cambios radicales más de una vez.  Al principio Nikolay Ivánovich y yo hemos trazado algo gigantesco, parecido más bien a una catedral, pero por supuesto nunca habríamos podido conseguir el financiamiento suficiente para una construcción como esa.  Poco a poco la iglesia en proyección se estaba haciendo más pequeña hasta convertirse finalmente en una capilla con una  superficie de un poco más de 100 m2, la que estamos tratando de realizar ahora.  Hemos tomado como ejemplo una capilla que se encuentra en los alrededores de Moscú.  Mucha gente quería hacer la iglesia más sencilla y más barata, al estilo galerón, para salir más rápido en caso de apuro, pero la comunidad ortodoxa, gracias a Dios, insistió en que no había que apurarse y mejor construir una iglesia bonita, al estilo de las construcciones del Nóvgorod antiguo, aproximadamente de los siglos 14 y 15.  Nikolay Ivánovich y el Padre Daniel me ayudaban con sus consejos y sugirieron que las ventanas en la iglesia tenían que ser pequeñas y la iluminación mínima, para crear en el interior un ambiente de intimidad y espiritualidad.  Mientras estaba llevando los planos a su estado final, permanentemente los escaneaba y los enviaba al Padre Daniel, en  Miami donde él se asesoraba con  especialistas , regresándomelos con correcciones…… era un proceso largo y complicado.  Los planos ya terminados fueron aprobados y bendecidos por los jefes de la Iglesia Ortodoxa Rusa en los EE.UU.  Es verdad que por la naturaleza de mi profesión tuve que hacer proyectos de edificios de todo tipo, tanto deportivos, residenciales, hoteleros, comerciales como de culto, sin embargo cada proyecto tiene sus particularidades.  Es claro que sería imposible sencillamente trasplantar una capilla de los alrededores de Moscú al suelo de Costa Rica;  aquí teníamos que tomar en cuenta la singularidad del clima local, la alta sismicidad de la zona, muchas exigencias municipales, normativas de la ley de la construcción, la evacuación en caso de emergencia y otros muchos detalles técnicos.  Todo un grupo de personas ha trabajado en este proyecto.  Además de mi y el equipo laboral de mi oficina, también participaron el Arq. Alejandro Calvo, quien aportó la viabilidad ambiental, el Ing. Francisco Jiménez quien diseñó la parte estructural, el Ing. Marco Roldán diseñador del sistema eléctrico y el Ing. Daniel Vargas, responsable por dirección técnica.
-   ¿Cuáles más dificultades tuvieron que enfrentar directamente en el proceso de construcción?
-    Cuando el grupo de obreros comenzó a realizar la construcción, cada día aparecían problemas y malentendidos, antes que nada porque el maestro de obras nunca antes había tenido que ver con un edificio de este tipo.  Estaba acostumbrado a construir casas pequeñas con techos bajos y estaba muy sorprendido: para qué había  que hacer las proporciones tan poco habituales las paredes tan altas, las ventanas tan angostas ? Sin duda alguna, si hubiéramos contratado una empresa constructora, no habría problemas como estos porque los profesionales realizan proyectos exactamente igual a como está señalado en los planes.  Aprovecho para agradecer a las empresas que hemos contactado, por su participación y sus presupuestos muy detallados.  Pero resultó que todas esas empresas sobrepasaron los costos de nuestro presupuesto para la primera etapa, así que la comunidad ortodoxa decidió tomar el camino de economía de finanzas y sus  miembros -antes que nada la misma Elena Kharina - tuvieron que tramitar los permisos para la construcción con una serie de documentos complementarios.  Al final, con un control periódico, revisiones y recomendaciones  incesantes, el grupo de obreros logró cumplir con la tarea y alcanzar la calidad necesaria de construcción.  Seguramente usted sabe que para el día de hoy, el edificio ya está prácticamente en pie, pero todavía faltan todos los acabados, la instalación eléctrica, el cielo raso, el tambor central con la cúpula y por supuesto, colgar las campanas.  Por eso estoy aprovechando la ocasión para dirigirme a todas las personas de buena voluntad y aquellas que desean donar algo para la construcción, que lo hagan….. les estaremos muy agradecidos.  

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