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пятница, 6 июля 2012 г.

GAZETA # 44. Abril 2012. Artículo 5. UNA RESEÑA HISTÓRICA DE RELACIONES DIPLOMÁTICAS ENTRE COSTA RICA Y RUSIA (2-a parte)


Antonio Vargas Campos, historiador

El proceso de normalización de las relaciones entre ambos Estados, iniciado a finales de la Segunda Guerra Mundial, respondió a un periodo histórico en el que la autoridad de la URSS en las cuestiones internacionales se ve acrecentada por su lucha victoriosa contra el fascismo y por otro lado frente a los países latinoamericanos representaba la segunda potencia industrial, lo que creó premisas para vincularse con el Estado soviético en activas relaciones económicas, comerciales y científico-culturales.

El desarrollo posterior de los acontecimientos no estuvo de acuerdo con la dirección de las excelentes perspectivas. La ampliación de los vínculos con la URSS y por consiguiente con las ideas socialistas alarmó seriamente a los círculos dirigentes de los EEUU y a determinados grupos costarricenses. En las condiciones de la Guerra Fría y la derrota de los comunistas en la guerra civil de Costa Rica (1948) la “Junta Fundadora de la Segunda República”, dirigida por José Figueres Ferrer, decidió romper relaciones diplomáticas “con Rusia” (sic) para calmar los ánimos internos.

Otra peculiaridad es que nunca se le comunicó oficialmente al gobierno de la URSS esta ruptura con “Rusia”. Al no haberse comunicado oficialmente al gobierno soviético, éste siempre siguió considerando que las relaciones diplomáticas no habían sido rotas, sino más bien que estaban en un período de enfriamiento. Otra característica sui generis, se produjo en 1953 cuando el representante mexicano en Moscú, Narciso Bassols García, terminó su trabajo diplomático en Moscú, sin despedirse como representante de Costa Rica por cuanto no recibió por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores las orientaciones necesarias. La decisión de no continuar relacionándose con la URSS afectaría los intereses económicos de los cafetaleros costarricenses.

Es por esta causa que para finales de los años sesenta Costa Rica inicia un proceso de apertura hacia la URSS. Durante el gobierno de José Joaquín Trejos Fernández (1966-1970) se realizaron una serie de actividades tendientes al aprovechamiento de los mercados socialistas europeos, principalmente el soviético. Esta búsqueda de nuevos mercados obedeció al surgimiento de excedentes en la producción cafetalera, los cuales no podían ser colocados en los mercados tradicionales de acuerdo con los convenios cafetaleros internacionales y a la saturación de los mercados.

La suspensión de relaciones efectivas con los soviéticos fue “suavizada” por la participación de Costa Rica en el marco de la Organización de las Naciones Unidas y por acciones no oficiales como visitas parlamentarias a la URSS durante los sesenta, el establecimiento de la agencia de noticias TASS en Costa Rica, etc.

En 1969 dio inicio de manera formal las discusiones oficiales con el fin de renovar las relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos Estados. En esa oportunidad se planteó un amplio proyecto de intercambio comercial donde Costa Rica a cambio de la venta de café adquiriría barcos mercantes, instalaciones portuarias, helicópteros y un ventajoso préstamo para que el Estado adquiriera la Refinería Costarricense de Petróleo.

Durante el gobierno de José Figueres Ferrer (1970-1974) los anteriores planes comerciales son reorientados, lográndose únicamente una venta de café a precios muy favorables para Costa Rica. Pero el camino hacia la normalización de las relaciones ya estaba abierto. A partir de 1970 los vínculos mantendrán un rumbo positivo. Las relaciones comerciales abrieron la posibilidad para normalizar las relaciones diplomáticas y ampliar los contactos científicos y culturales.

En 1970, como producto de la visita de Max Blanco, cafetalero costarricense, autorizado oficialmente por el gobierno de Costa Rica, se suscribió en Moscú un convenio comercial y el protocolo correspondiente. Estos documentos firmados ad-referendum fueron posteriormente remitidos por el Ejecutivo costarricense a la Asamblea legislativa donde se le dio la ratificación constitucional y luego publicado en La Gaceta N° 163 del 24 de julio de 1970.

El siguiente paso en el acercamiento lo constituyó la formalización de las relaciones diplomáticas. El 27 de diciembre de 1970, en Moscú y San José, se publicó un comunicado conjunto acordando ambos gobiernos la normalización de las relaciones diplomáticas al más alto nivel. La embajada soviética se instituyó oficialmente en Costa Rica a finales de noviembre de 1971. En febrero del año siguiente, el primer embajador residente de la URSS, Vladimir N. Kazimirov, presentó credenciales y un mensaje personal de Nikolai V. Podgorny, presidente de la URSS al presdiente José Figueres Ferrer. El acto de respuesta de Costa Rica se realizó el 17 de julio de ese mismo año. El Embajador de Costa Rica en Francia, Víctor Hugo Roman Jara, en calidad de representante oficial ante el gobierno de la URSS presentó sus credenciales y el mensaje de respuesta de José Figueres Ferrer a Nikolai V. Podgorny.

Durante los años setenta se mantendrán relaciones dinámicas en los aspectos económicos, comerciales y científico-culturales. Se firmaron otro tipo de protocolos. Sin embargo, a pesar de que tanto el convenio comercial como los protocolos eran ventajosos, no fueron debidamente aprovechados por Costa Rica. El comercio recíproco tuvo un volumen reducido. En esos años y de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, el comportamiento de las exportaciones fue errático, mientras las importaciones que realizó Costa Rica crecieron lenta pero de manera regular. A su vez, el saldo comercial siempre fue favorable a los costarricenses.

En los años ochenta, el conflicto regional centroamericano y sus elementos ideológicos provocaron que los vínculos soviético-costarricenses se caracterizaran por un bajo perfil. Al desaparecer la URSS, las relaciones continuaron con la Federación de Rusia, al ser esta la heredera jurídica. Costa Rica reconoció casi inmediatamente al nuevo Estado ruso.
 
Para finalizar este breve recuento histórico, debemos señalar que la cultura, ciencia y tecnología rusa tienen en Costa Rica un gran respeto y admiración no sólo en los estratos medios y con determinado nivel educativo. Los costarricenses se han interesado por la historia, la literatura, la música, los bailes tradicionales, las ciencias, entre otros aspectos, porque reconocen el gran aporte a la cultura, economía y política mundial. Los vínculos iniciados en 1872, continuados durante la URSS, con sus altibajos, hoy en día permanecen y son objeto de nuevas formas de colaboración.

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