Газета русской общины в Коста-Рике - Periódico de la comunidad rusa en Costa Rica

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вторник, 25 декабря 2012 г.

GAZETA # 51. Noviembre 2012. Artículo 4. PERSONAJE DEL MES. Violeta Mitinian - una excelente estudiante, campeona y diseñadora.



Otro destino más, quemado por la guerra, y con un feliz muelle en Costa Rica.  Violeta recuerda poco aquellos días, tenía sólo 6 años cuando sus padres decidieron emigrar de Georgia.  Pero en su memoria quedó que su padre estaba peleando en el frente y llegaba a casa sólo en raras ocasiones.  “¿Papá, verdad que no te matan?” – preguntaba la niña con esperanza.  Por dicha, el padre salió sano y salvo, la familia se mudó y se acomodó felizmente en el continente nuevo.

Violeta creció y se educó en Costa Rica, ahora el idioma español para ella es casi natal.  Incluso no sabe exactamente cuál cultura tiene más: la del Cáucaso, la rusa o latinoamericana.  En la intersección de todas esas influencias, se desarrolló como una persona original, lo que expresa en su arte, diseño de interiores.

Un lugar enorme en la vida de Violeta lo ocupa el  deporte.  Es campeona de América Central en nado sincronizado.  No en vano su madre -campeona del mundo y entrenadora Olga Diákova- desde temprana edad acostumbraba a la niña en la natación, le educaba el carácter y persistencia.  “La disciplina deportiva me ayuda mucho –dice Violeta- sin eso no hubiera podido lograr tantos éxitos en los estudios en la universidad y en general, en la vida”.

Violeta llevó a cabo toda la entrevista sin titubear en lengua rusa, con lo que demostró el manejo excelente de este idioma.   Ya es digno de elogio para una persona que desde la edad de 6 años vive lejos del entorno del idioma nativo.  Igual maneja de forma excelente el idioma español ya que creció y se educó en Costa Rica, como además el inglés – gracias a los esfuerzos de sus padres de darle la mejor educación posible en una escuela privada.  Artur Mitinián y Olga Diákova – padres de Violeta, al igual que los miles de nuestros compatriotas, tuvieron dificultades para ganarse el sustento en un país extraño.  Pero con el tiempo, se acomodaron perfectamente bien y compraron una casa amplia en un área prestigiosa de la capital, es donde hemos conversado con Violeta.  Me recibió el padre, Violeta y su hermanita Ana, pero su madre a las ocho de la noche todavía no estaba en la casa….el bienestar económico sólo llega para aquellos que no calculan sus horas laborales.

-  Violeta, ¿a qué edad llegó a Costa Rica? Recuerda algo de la vida pasada en Georgia?

-  Tenía 6 años cuando nos venimos para acá.  Tuvimos que irnos porque en Georgia estalló guerra.  En aquel entonces, vivíamos en Tiblisi.  Quien peleaba contra quien ?..., no podría decir, era muy pequeña.  Sólo me acuerdo que mi papá estaba en el frente ya que era militar de carrera, y llegaba a casa en raras ocasiones.  “¿Papá, verdad que no te matan?” – lo preguntaba.  Tenía mucho miedo cuando cerca de la casa se oían gritos, disparos y explosiones, y había que meterse debajo la cama.  Entonces nuestra familia, al igual que muchos otros habitantes de Georgia, decidió abandonar el país.  Primero nos fuimos a Moscú, pero allá evidentemente, no logramos instalarse, así que nos movimos aún más lejos, allende el océano.  Recuerdo muy bien que arribamos  a Costa Rica en un día festivo, el 31 de diciembre de 1993.

-  ¿Qué tan rápido logró acostumbrarse a la vida de aquí?

-  En el mes del marzo empezó el año lectivo y mis padres me llevaron a la escuela, pero no entendía español, los niños se reían de mí, por lo que los profesores decidieron pasarme a la preparatoria.  Ya pronto empecé a hablar en español y pude estudiar en primer grado.  Simultáneamente tuve que estudiar el inglés ya que mis padres querían darme la mejor educación posible y me matricularon en una escuela privada.  Fue difícil.  Y desde los  siete años empecé a entrenar en la piscina.  Antes sólo me bañaba, pero en eso, mi madre decidió emprenderla conmigo en serio y comenzó a enseñarme a nadar.  Primero en la superficie, como es normal, y después, bajo el agua, ya que en el nado sincronizado, las nadadoras pasan la mayoría del tiempo en posición sumergida.  Mi madre era profesora muy estricta, no me permitía jugar y perder el tiempo, ¡ya que la hija de la campeona del mundo tenía que lograr sin falta altos resultados en el deporte!  Cuando crecí,  intenté oponerme, hacer cosas con pereza, ¡pero fue inútil!  No se me soltó la cuerda.  “Cuando crezcas, me dirás gracias” – decía siempre mamá.  Y de verdad, ahora le estoy muy agradecida.  No tanto por las victorias en el deporte, sino más bien por la persistencia, paciencia, estricta disciplina, todas esas cualidades de carácter que ella inculcó en mí.  Me ayuda muchísimo en la vida, sin ello no hubiera posible lograr nada.

-  ¿Por qué recibió su primer galardón?

-  Gané mi primera medalla de bronce en el campeonato en Colombia por una presentación en solitario, cuando apenas tenía ocho años.  Además en estas competencias estaba sin mi mamá, ya que ella en este tiempo estaba con sus alumnos mayores en otros preparativos.  Después gané muchas otras medallas, ahora las tengo todas en una maleta llena, y ni  idea de cuántas son exactamente.  De ellas, hay muchas de oro.  En el año 2002 gané cuatro medallas doradas en diferentes modalidades de nado en el Campeonato de América Central y México (CAMEX), en el año 2004 – otras cuatro medallas de oro en el campeonato de Honduras en el 2006, y una de oro y otra de plata en l Panamá.  En el 2007 el campeonato internacional se realizó por primera vez en Costa Rica, en ese también gané dos medallas de oro – en pareja y en solitario.  Pero mis más preferidas son las últimas medallas: del año 2010 en Puerto Rico (bronce) y en este año en Italia en el campeonato “Máster” (también el tercer lugar).

- ¿Qué le parece más difícil y más atractivo en el nado sincronizado?

- En mi vida participé en todas las modalidades: en nado solitario, en parejas y en grupos.  Aunque casi nunca conseguimos ir a una competencia internacional con el grupo. El nado sincronizado es un deporte muy difícil, cada movimiento tiene que ser absolutamente exacto e idéntico en todas las participantes del grupo, lo que quiere decir el mismo término “sincronizado”.   Por eso hay que entrenar muchísimo.  Antes siempre me entrenaba tres horas en la mañana (de 4 a 7) y tres horas en la noche, pero ahora ya tengo la técnica formada y no necesito dedicar tanto tiempo a entrenamientos.  Mi madre ahora tiene acerca de 40 personas en el grupo, pero muy pocas veces logra llevarlas al nivel más alto: las muchachas se cansan y se retiran del deporte ya que comienzan a dedicar más atención a otras ocupaciones: estudios, trabajo, vida personal.  En el nado sincronizado, lo más difícil es aguantar la respiración bajo el agua, uno se cansa mucho, y hay que hacer todo el tiempo movimientos enérgicos con los brazos y piernas para que el cuerpo se quede en la posición determinada, todos los músculos duelen, a menudo te agarra la  desesperación, pero te obligas a seguir y seguir.  Y en las competencias, además de eso, tenemos que presentarnos sin anteojos, y es aún más difícil.  Pero por otro lado, este deporte tiene una belleza extraordinaria, ya que es prácticamente una danza en el agua, hacemos presentaciones con música, y eso lo inspira a uno.  Y ahora, ya que estoy trabajando también como entrenadora, me gusta mucho hacer composiciones y programas de presentaciones por mí misma, inventar diferentes elementos.  Ahora mi mamá ya no tiene que obligarme a entrenar, ya que la natación es uno de los componentes principales de mi vida, no me veo fuera de la piscina.  El tiempo más largo que estuve sin entrenar fue de dos meses.  Después de un entrenamiento uno se siente excelente, el humor se eleva, es un buen temple para el cuerpo, muy pocas veces me enfermo de gripe.  Quiero dar un consejo absolutamente a todos: es muy necesario practicar algún tipo de deporte.  Refuerza la salud y aumenta la energía vital muchas veces.  Además de la natación, también practico yoga que  me gusta mucho.  Es tiempo para mí, me ayuda entender mi propio “yo” interior, reconciliarme conmigo misma, tranquilizarme. 

-  Violeta, ¿y cuál es la carrera que usted lleva en la universidad?

-  Es la de diseño de interiores; estudio planeamiento estético de vivienda y locales, la iluminación, los acabados de paredes, colocación de muebles, etc.  Ya casi termino mis estudios en la universidad “Veritas”; es una universidad privada y muy buena, se considera la mejor en el área de especialidades creativas (cine, fotografía, arquitectura, artes gráficas, etc.).  Desde niña me gustaba esta profesión.  Me acuerdo que cuando estábamos viviendo provisionalmente en Moscú, encontré una revista de mi mamá con fotografías de bonitos apartamentos.  Y vi allí una linda alfombra con animalitos.  Entonces pinté una alfombra como esa sobre el piso de parquet.  ¡Puede imaginar lo disgustada que estaba mi mamá!  Me obligó a limpiar todo el piso…
En mi arte, no sigo algún estilo específico, sino que me gustan todas las corrientes modernas.  Antes que nada, trato de satisfacer al cliente.  La idea principal de un diseño siempre es algún elemento clave, una historia o una emoción.    Ya he terminado todos los cursos, sólo me queda hacer el trabajo de tesis.  Pude lograr buenos resultados en los estudios gracias a la disciplina que he formado en el deporte.  Nunca tengo pereza, este fenómeno está totalmente eliminado  de mi vida.

-  ¿Y cuáles son sus planes para el futuro?

-  Ahora nos estamos preparando para los Juegos Centroamericanos que se realizarán en marzo del año entrante en Costa Rica.  Estamos haciendo las competencias eliminatorias.  Después, en julio será el Campeonato del Mundo en España (Barcelona).  Allá presentaré el dúo con Nadia Gómez, ya tenemos 12 años de nadar juntos, y también en solitario.  Nadia es una excelente deportista y muy buena amiga.  A pesar de mucha diferencia en estatura (ella es bajita y yo alta), tratamos de nivelar eso en los movimientos, y en el agua no se nota mucho.  Ella y yo ahora hemos hecho una página web, queremos trabajar en pareja como entrenadoras de nado sincronizado.  Y en mi profesión principal, por el momento no puedo decir exactamente, no me gusta hacer muchos planes para que después no se desbaratasen.  Lo único que sé muy bien, es que no quiero ser empleada asalariada en ninguna empresa y lo más probable es que trataré de funcionar independientemente.

-  ¿Qué le gusta hacer en el tiempo libre?

-  Tengo muchos hobbies, uno de ellos es la fotografía.  Tomo fotos de flores con gran aumento.  Y últimamente, me entusiasmé por el buceo en el Mar Caribe, mi amigo y yo a menudo viajamos al Parque Nacional Puerto Vargas y allá, con un guía profesional, nadamos cerca de mantarayas y a veces, ¡hasta llegan los tiburones!  Los arrecifes de coral bajo el agua son increíblemente bellos.  Quiero comprar una cámara especial para tomar fotos bajo el agua.

-  ¿Cómo la afectó el nacimiento de su hermana ya que por largo tiempo usted fue la hija única. ?

-  Sí, el nacimiento de Anita fue una cosa completamente inesperada para todos, pero así lo decidió el destino.  Tenemos 18 años de diferencia.  Ella es casi una hija para mí, y cuando andamos juntas, ¡nadie duda que yo soy su mamá!  Tengo deseo de defenderla de todas las desgracias de esta vida, ayudarle a crecer como buena persona.  Estoy muy feliz de tener  una hermanita y  es más alegre vivir juntas.

-  Violeta, ¿y usted misma se considera de que nacionalidad?

-  Es difícil decir, soy persona de ninguna parte y de todos lados, no soy completamente costarricense, ni tampoco rusa.  Puede ser que la influencia cultural georgiana sea más fuerte en mí.  Mi mamá es mitad rusa y mitad ucraniana, pero nació en Azerbaiyán y creció en Georgia.  Mi padre, por el lado paterno es armenio y del lado materno es georgiano.  Es una mezcla  internacional, típica para nuestro país.  En la casa hablamos ruso, tratando  de preservar la lengua materna y hasta invitamos a una maestra -Larisa Gradovich- para que le de clases de ruso a Anita.  Hace poco visité Moscú, pero no he ido a Georgia desde que nos fuimos de allá.  Siempre recuerdo la casa de mis abuelos, especialmente cuando tomo vino georgiano.  Me gustaría irme por allá, ver mi patria.
 
-  Muchas gracias por la entrevista, Violeta, y este artículo, pienso yo, nos podrá ayudar a los compatriotas a entender mejor a las nuevas generaciones  o tal vez a nuestros propios hijos , ya que son  muy diferente de nosotros, los “viejitos” que hemos crecido en la Unión Soviética.  ¡Le deseo muchos éxitos en todos sus empeños!

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