Газета русской общины в Коста-Рике - Periódico de la comunidad rusa en Costa Rica

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пятница, 12 июля 2013 г.

GAZETA 58. Junio - julio 2013. Artículo 3. PERSONAJE DEL MES. Nuevo embajador de la Federación Rusa en Costa Rica: Alexander Konstantínovich Dogádin


Alexander Konstantínovich Dogádin es un diplomático con mucha experiencia, especializado en América Latina.  Trabajó en Perú, Ecuador, Argentina y México, también fue jefe del Departamento de Latinoamérica en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa.  Maneja el idioma español con excelencia, así como también el inglés.  “Todos los diplomáticos que antes han trabajado en Costa Rica, comentaron con entusiasmo sobre este país.  Por eso espero que también pueda trabajar aquí y colaborar en el desarrollo de relaciones amistosas entre Costa Rica y Rusia”.



Alexánder Konstantínovich Dogádin hace poco fue nombrado como  Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la Federación Rusa en Costa Rica.  El 17 de junio asintió amablemente a dar una entrevista a la Gazeta Rusa.


- Señor Embajador, Usted ha trabajado en diferentes países de América Latina. ¿Qué impresiones tiene de esos países?


- Sí, me tocó trabajar en Ecuador, México Argentina y Perú. En los dos últimos trabajé durante más tiempo; siendo joven pasé allá 4 años y más tarde de nuevo volvía a trabajar, pero ya en puestos de mayor responsabilidad.   En el Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO, por sus siglas en ruso) me gradué con especialización en América Latina, por eso al primer país donde me mandaron para la práctica de la tesis, fue el Perú.  En los años 70 poca gente lograba salir y visitar una región tan lejana e interesante.  Pasé 5 meses en la práctica y recogí material en el tema “Relaciones entre Perú y los Estados Unidos en los años 1968-1970”.  En aquellos años, el gobierno del Perú era militar el cual trataba de realizar reformas radicales y se esforzaba por mejorar el nivel socioeconómico de la población.  Al terminar la práctica regresé a Moscú, me gradué en la universidad y me enviaron de nuevo para allá, esta vez para trabajar.  Y en los años 90 de nuevo trabajé en Perú, en el puesto de Ministro Consejero de la Embajada de Rusia.  Perú es mi primer amor, en este país lo amo todo: tanto su naturaleza como su gente, su cultura y desde luego,  la famosa cocina peruana.  Ecuador es un país agradable y tiene pobladores buenos y honestos, de corazón abierto, es una perla de Suramérica.  También me tocó pasar muchos años en Argentina, por primera vez entre los años 1986 y 1991, después dos años más ya en el siglo nuevo.  Argentina es un país muy bello, quien lo ha visitado después lo recuerda toda la vida.  ¡Allá vive gente de 40 nacionalidades!  La ciudad de Buenos Aires es hermosa y lujosa, no sólo lo que trata de su arquitectura, sino también de su cultura, no deja a nadie indiferente.  En aquellos tiempos en Argentina apenas se había restablecido el poder democrático; trabajé allá en el puesto del primer secretario de la embajada y después  como Consejero.  En mi segunda estadía, ya como Embajador, tuve que hacer nuevos contactos porque ya habían pasado muchos años y la mayoría de personajes habían cambiado, pero me ayudó mucho que ya conocía bien el país.  Donde fuese que trabajaba, me esforzaba por conocer más profundamente la cultura del lugar, hacer amigos entre la gente.  Un buen diplomático, si quiere establecer fructíferas relaciones de amistad entre los países, trata de percibir el país no sólo con la cabeza, sino también con el corazón.  Una actitud fría de turno nunca favorece el trabajo.


- Por sus palabras, es claro que Usted ama su trabajo.  ¿Y cómo decidió llegar a ser diplomático?


-  Ni de niño ni de joven pensaba en trabajar como diplomático, me involucré en astronomía y planeaba matricularme en la Universidad Estatal de Moscú.  Pero mis padres me lo desaconsejaron.  Ya que para poder llegar a ser un buen físico matemático, uno debe tener unas extraordinarias capacidades para las ciencias exactas.  Mi padre al principio fue maestro de física y matemática en la escuela y después pasó a trabajar en el sistema del Ministerio de Relaciones Exteriores  por lo que me recomendó ponerme a trabajar en este campo de gran perspectiva.  Así que me matriculé en el MGIMO y no lo lamento en lo más mínimo.  Y en los años 80 estudié 2 años más en la Academia de Diplomacia; fue muy interesante siendo ya adulto, conocer muchas cosas nuevas en mi profesión.


- V.T. Kuraev, antes de partir, comentó que Ud.  era un diplomático de muy alto nivel.  Leí en Internet que también trabajó en puestos muy importantes en el Ministerio de Relaciones Exteriores.


- Bueno, Vladímir Tíkhonovich es un hombre de corazón muy generoso, él también es un diplomático de alto nivel.  Como todos los funcionarios diplomáticos, periódicamente tuve que trabajar en el aparato central del Ministerio de Relaciones Exteriores (MID, por sus siglas en ruso).  En los difíciles años de los 90, después de haber estado en Argentina, regresé al MID.  En aquel entonces, nuestro ministerio estaba literalmente arruinado, muchos empleados, especialmente gente de edad madura, con responsabilidades familiares, renunciaron.  Pero nosotros hemos quedado y sobrevivido, aún me cuesta explicar cómo… Después el MID, al igual que todo el país, comenzó a resucitar.  Ahora tenemos un excelente jefe, a quien todos respetamos y queremos mucho, y conste que  lo digo sin adulación alguna.  En el año 2005, apenas después de mi regreso de México, de repente me ofrecieron encabezar el Departamento Latinoamericano del MID, y trabajé en este puesto 4 años.  Fue un periodo agotador e interesante de mi vida.  El rumbo latinoamericano en la política exterior de Rusia se ha activado, y nuestro país recuperó su autoridad anterior y las posiciones en muchos de estos países.  El trabajo fue muy intenso y el día de oficina muy largo, porque cuando la noche llegaba en Moscú, apenas se despertaban nuestros compañeros en América y nos contactaban.  El Departamento supervisaba 18 embajadas y 3 consulados generales por lo que era necesario atenderlos y ayudarles  a resolver los problemas que surgían.  Y hace dos años me nombraron subdirector del Departamento de Conexiones con Sujetos de la Federación, el Parlamento y Asociaciones Públicas.  También es un departamento interesante, funciona en la interface de varias direcciones, y allá tenía un círculo amplio de obligaciones.  Cuando fui nombrado Embajador en Costa Rica, me alegré.  Todos los diplomáticos que antes han trabajado en Costa Rica, comentaron con entusiasmo sobre este país.  Por eso espero que también pueda trabajar aquí y colaborar en el desarrollo de las relaciones amistosas entre Costa Rica y Rusia.


- ¿Y cómo ha combinado sus viajes permanentes con la vida familiar?


- Mientras los hijos eran pequeños, siempre viajaban conmigo.  Me casé de 21 años, y tenemos dos hijos varones.  Cuando crecieron y tenían que asistir a la escuela, tuvimos que dejarlos con su abuela, ya que no todas las embajadas tienen sus propias escuelas.  El MID tiene adjunto un internado muy bueno donde estudian niños de los empleados diplomáticos.  Bueno, ahora se considera que es malo separar a los niños de sus padres, y algunos enseñan a sus hijos ellos mismos en el hogar.  Antes eso no era bien recibido y se consideraba que nada puede sustituir una buena escuela de verdad, porque sólo allí el niño no sólo recibe conocimientos firmes, sino también se comunica con sus coetáneos y aprende orientarse en la sociedad en la cual ha nacido.  Ahora que nuestros hijos ya son adultos, viajo con mi esposa, y somos inseparables por más de 40 años.


- ¿Cuáles son sus planes de trabajo en Costa Rica?


- Hablando en general, tratar de no “bajar la barra” que han alcanzado V.T. Kuraev y otros mis antecesores: V.N. Kasimirov, N.M. Elizarov y V.D. Nikolaenko, y seguir desarrollando las relaciones ruso-costarricenses.  Vladímir Tíkhonovich ha sido mi compañero de muchos años y  al traspasar las gestiones, me informó con todo detalle sobre los aspectos importantes del trabajo en Costa Rica.  Quería leer literatura, pero debo constatar que hay muy pocos libros sobre el país.  Así que estudié todos los materiales que encontré en el MID.  También me reuní con los embajadores y diplomáticos que antes han trabajado en el país, y todos al haber mencionado Costa Rica, tenían una sonrisa afable y comenzaban a recordar las bellezas del país, su clima excelente, sus habitantes amables y amistosos.  Aquí he podido ver pocas cosas, solamente el volcán Poás y la playa Punta Leona.  Tengo mucho que hacer y no hay tiempo para pasear.  Hace poco presenté mis cartas credenciales a la Presidenta Laura Chinchilla.  Me espera mucho trabajo.  En política exterior tenemos muy buenas reservas, ya que las relaciones diplomáticas entre Rusia y Costa Rica cuentan con muchas decenas de años.  Tenemos muy buena cooperación en el campo de la cultura y la educación.  Pero hay que desarrollar nuevas áreas.  Ahora habrá que concentrarnos en el lado material, la cooperación económica y comercial, que es la base principal en la cual podremos apoyarnos.  Hace poco en el periódico costarricense “La República” salió un artículo en el cual se recomendaba habilitar el mercado ruso.  Con sorpresa supe que Costa Rica puede ofrecer para la exportación no sólo café y bananos, sino una gran cantidad de ítemes de mercancía, nada tradicional.  Por supuesto, Costa Rica no es un gigante económico, pero existen muchas posibilidades.  Esta área todavía no está desarrollada lo suficiente.


- ¿Cómo participará la embajada el próximo año en el Festival Internacional de las Artes en el cual Rusia será el invitado de honor?


- Va a participar sin duda alguna.  Si todo está bien, nadie ni lo recuerda de la embajada.  Pero apenas sucede algo, el MID es el culpable en todo…  Esperemos que el festival pase sin ningún contratiempo.  Los primeros contactos ya se realizaron en Moscú.  En la reunión del Ministro de Cultura de Costa Rica Manuel Obregón con su homólogo ruso V.R. Medinskiy fue logrado el acuerdo principal sobre el apoyo del festival por parte de la Federación Rusa.  Lástima que esta reunión fue tan corta y se limitó solamente al tema del festival.  En junio llegó a Costa Rica una funcionaria responsable del Ministerio de Cultura de Rusia para ultimar todos los detalles.  Todos queremos que Rusia se presente en este festival dignamente, de acuerdo al alto nivel de desempeño de nuestros artistas.


- ¿Y cuáles son sus planes de trabajo con los compatriotas rusos que residen en Costa Rica?
 
- Continuaremos trabajando con los compatriotas igual que antes, en contacto cercano y comunicación permanente.  El 11 de junio hemos celebrado juntos el Día de Rusia donde fueron invitados muchos compatriotas y costarricenses egresados de universidades rusas (y soviéticas).  Quisiera tener la oportunidad de conocer mejor a los miembros del Consejo Coordinador y los representantes más activos de su diáspora.  Lamentablemente los empleados de la Embajada no pudieron presentarse en el concierto de la Musa Rusa por causa de la gran carga de trabajo corriente.  Les prometemos que la próxima actividad de los compatriotas no se va a realizar sin nuestro apoyo y participación.


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